jueves, 16 de febrero de 2017
El silencio de Dios
Hay una pregunta que nos hacemos frecuentemente que es, Si Dios nos escucha mediante nuestras oraciones o no, o porque las cosas aparentemente nos salen mal. El sentido humano no logra ni lograra entender los buenos planes que nos tiene preparado nuestro señor Jesús el cristo. Dios nos responde aun en el silencio. Debemos aprender a escucharlo su divino silencio el cual es para enseñarnos que él sabe lo que te conviene y no. No te enojé por causa de los que prosperan ni por los que hacen planes malvados.
Cuenta la historia de una antigua leyenda noruega de un señor jesuita llamado Ariel que era encargado de cuidar una hacienda en la que había una cruz muy antigua a la que acudían muchas personas para pedir su bendición y ora con muchas devociones a el padre Dios. Un día el jesuita Ariel se arrodilló ante la cruz y dijo señor quiero padecer por ti, déjame ocupar tu lugar, quiero reemplazarte en la cruz.
El señor abrió sus labios y hablo, sus palabras cayeron de lo alto susurrante y amonestadoras. Amado hijo acedo a tu deseo pero con una condición. Cual señor.. Pregunto Ariel. Es una condición difícil. Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayua señor mío y Dios mío, respondió el señor Ariel. Dijo Dios, escucha, suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de permanecer siempre en silencio. Ok lo prometo señor asi lo are. Y entonces se procedió hacer el cambio.
Nadie advirtió el cambio nadie sospecho de él que estaba hay cargando en la cruz era señor Ariel. El señor Dios ocupaba el puesto de Ariel y por un largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Hasta que un día llego un rico ante la cruz a orar y cuando se marchó no cedió cuenta de que se le había quedado la billetera. Luego de dos horas llego un hombre muy pobre y se quedó con la billetera y se marchó. Luego de un rato llego un joven y se postro ante la cruz a pedir la bendición ya que iba a emprender un largo viaje y en ese mismo momento llego el rico al lugar buscando su billetera y acusaba al joven de haber robado la billetera. El joven le dijo que él no era ningún ladrón y que no tenía su billetera. El rico dijo no mientas devuelve me la billetera y arremetió agolpe al joven.
Cuando de pronto se escuchó una gran voz que decía, detente, El rico miro hacia riba y vio que la imagen le hablaba, Ariel que no pudo quedar en silencio, grito y defendió al joven y increpo al rico por la falsa acusación. El rico se quedó anonadado y salió de aquel lugar. El joven también salió ya que tenía prisa para poder emprender su largo viaje. Cuando aquel lugar quedo absolutamente solo, cristo se dirigió a su siervo Ariel y le dijo: baja de la cruz no sirve para ocupar mi puesto, tú no sabe guardar silencio. Señor, dijo Ariel, como iba a permitir esa injusticia. Luego cambiaron de nuevo a sus puestos y el señor Ariel se quedó ahí de pies.
El señor Dios siguió hablándole y le dijo tu no sabía que el rico llevaba en su billetera el precio por la virginidad de una joven el pobre por el contrario tenía muchas necesidad de ese dinero e hiso bien en llevárselo en cuanto el muchacho que iba hacer golpeado sus heridas le hubieran evitado ir a ese viaje que para él le resultó fatal en ese momento se hundió el barco y el perdió la vida. Tu Ariel no sabía nada de esto pero yo si es por eso que callo y el señor nuevamente gualdo silencio.
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